viernes, 31 de mayo de 2013

Libros con misterio, paradoja, poesía.


ISOL



Su Alteza Real, señoras y señores, queridos amigos (sé que no conozco a todos aquí, pero si aman los libros, los considero bastante amigos míos):
Me siento tan honrada de estar aquí, recibiendo este inmenso regalo. En mi tosco inglés, quiero agradecer a todos los miembros del Jurado por darle tanto valor a mi trabajo, por prestarle atención aún siendo de un país tan lejano, por hacerlo conocer, ¡por disfrutarlo!.
Estoy feliz porque este premio pone relieve a los que pensamos la ilustración como un lenguaje profundo y rico, con voz propia. En los libros ilustrados podemos contar muchísimas cosas a través de colores, líneas y formas, y eso, a su vez, deja al texto respirar con otra libertad.  Lamentablemente, cuando crecemos, perdemos contacto con la expresión plástica, mientras que de niños todos somos expertos en la materia.
No pienso que deba limitar mi imaginación porque es un libro para niños ¡al contrario! ¿qué lector es más exigente que un niño? Con todo lo que tienen para descubrir, más bien tengo que estar a la altura de esa increíble curiosidad. A mí me inspira lo salvaje, lo ridículo, lo contracultural que tienen los niños. Ellos están fuera de las convenciones, se la pasan preguntándose acerca de todo, es por eso que los elijo como mis personajes principales. Los puntos de vista del artista y el niño tienen muchos aspectos en común. Una vez oí que un artista es un niño que ha sobrevivido.
No me gustan los libros que me dicen lo que tengo que pensar, y creo que no es respetuoso del otro cerrar la lectura en un solo significado.
Lo que es realmente inspirador es sentir que uno descubre algo propio a través de una obra pensada por otra persona. Eso me pasa con los libros que más amo: aquellos que me compartieron su poder.
Este momento es muy emocionante porque puedo sentir que mis libros llegaron hacia ustedes y fueron disfrutados de esta forma, fueron queridos. Siento que detrás de este premio hay mucho amor: por los libros, por los niños y adultos, por el arte y la vida. Ese mismo amor que Astrid Lindgren mostró, ese mismo coraje. Si somos sinceros, los autores exponemos la propia piel en cada libro, preparamos la casa para una fiesta. Y abrimos la puerta esperando que venga a visitarnos el lector y le guste lo que preparamos. Y si hay suerte, surge esa relación gozosa que no se puede predecir, que es tan real como intangible.
Pero ustedes, con este fabuloso premio, la hacen visible. Ustedes promueven y valoran esta impredecible relación para que siga floreciendo. Ustedes sostienen que hacer libros para niños tiene mucho valor. ¡Tanto que incluso merecemos obtener dinero por nuestro trabajo! En un mundo tan dominado por otros valores de lo que es exitoso o competitivo en el mercado,  el ALMA es una decisión fuerte y trascendente. No parece una mera coincidencia que ALMA (Astrid Lindgren Memorial Award) en español signifique ALMA (“soul”).
Estar acá, viviendo este sueño que yo pensaba tan improbable, me hace pensar en una canción que a veces canto y se llama Youkali, es de Kurt Weill y habla de una isla al borde del mundo donde los deseos se hacen realidad, donde los amores se recuperan, donde vive la esperanza, el ansia de la humanidad. La canción al final dice que Youkali es una fantasía… pero los que amamos la literatura sabemos que a veces ciertas fantasías nos llevan a descubrir grandes realidades. Y los libros son muy buenos barcos para llegar a lugares como esa isla, que hoy pienso debe ser bastante parecida a Estocolmo en primavera.
¡Muchas gracias, desde mi alma!
ISol
  • 27/05/13 - 20:15

Isol recibió el premio Astrid Lindgren por su obra "desde la perspectiva de los niños"

En su discurso, enfatizó la importancia de la ilustración. El galardón se entrega desde 2003 y está dotado con 770.000 dólares.

En una ceremonia presidida por la princesa heredera Victoria de Suecia y la ministra de Cultura sueca, Lena Adelsohn Liljeroth, la escritora e ilustradora Marisol Misenta, conocida como Isol, recibió hoy en Estocolmo el premio Astrid Lindgren 2013, uno de los galardones más prestigiosos del mundo en literatura infantil.

"Me alegro que este premio de relevancia a los que piensan en la ilustración como un lenguaje rico y profundo, con una voz propia. En los libros de imágenes podemos decir muchas cosas a través de colores, líneas y formas, eso es lo que –a su vez– permite que el texto pueda respirar con libertad", expresó la artista en un discurso en el que enfatizó la importancia de la ilustración.

Por otro lado, dijo: "En realidad no creo que tengo que poner un límite sólo porque es un libro para niños, por el contrario. ¿Qué lector puede ser más exigente que un niño? Los niños tienen un montón de cosas por descubrir y yo debiera estar en un nivel superior para satisfacer su gigante capacidad de curiosidad".

Isol (1972) fue premiada por crear libros con imágenes "desde la perspectiva de los niños" y que "vibran con energía y emociones explosivas", llevando más allá los límites de su medio de expresión, según el fallo del jurado difundido hace dos meses en la sede de la Fundación Astrid Lindgren en Vimmerby (Suecia). "Tomando el claro punto de vista de los niños como partida, aborda sus preguntas con una expresión artística poderosa y ofrece respuestas abiertas. Con humor liberador y ligereza trata también los aspectos más oscuros de la existencia", señaló el jurado.

El galardón, que se entrega anualmente en honor a la creadora de Pippi Langstrump, (Pipi calzaslargas), –una pequeña huérfana de cabello rojo, peinada con dos trenzas, amante de los animales, con mucha imaginación y rebelde por naturaleza-, está considerado el Premio Nobel del género de los más pequeños.

Los trabajos de Isol fueron publicados en varios países y traducidos a ocho idiomas y, de acuerdo a la organización del premio Astrid Lindgren Memorial, en el marco de la llegada de la argentina premiada se publicarán por primera vez en sueco los libros Petit el monstruo y Numeralia.

Fuente: Agencias
 http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/infantil-juvenil/Isol-recibio-el-premio-Astrid-Lindgren_0_926907648.html

lunes, 27 de mayo de 2013

http://www.lacalesa.es/materiales

jueves, 4 de abril de 2013

martes, 19 de marzo de 2013













Elmer, el elefante de colores

Elmer, el elefante de colores


   Es tiempo de descanso escolar y de lecturas en familia. De leer y compartir historias que nos enseñen valores importantes y respeto por las diferencias. El cuento de hoy, además de ser uno de mis favoritos, reúne todas esas características. Seguro que muchos conocéis a Elmer, el elefante de colores de David McKee (Ed. Beascoa), y estaréis de acuerdo en que Elmer es más que un cuento infantil, es una de esas historias sobre la diversidad a la que de vez en cuando hay regresar. Y cuanto más la lees, más ideas te transmite, pero el mensaje principal es el que desde este blog hemos querido trasmitir desde el principio a través de las lecturas: que la diferencia es un valor añadido y no un motivo de exclusión, que nos enriquece a todos y que nos ayuda a conocernos y a ser mejores personas. Por eso, con este entrañable elefante quiero desearos un Feliz Año cargado de mis mejores deseos para todos, pero sobre todo, de ánimo y esperanza para las personas que más lo están necesitando en estos tiempos difíciles. Desde aquí, recibid mi apoyo y mi cariño, todos estáis aquí presentes. 
Elmer es diferente e imprescindible. Os dejo con él.
Había una vez una manada de elefantes. Había elefantes jóvenes, elefantes viejos, elefantes gordos, elefantes altos o elefantes flacos. Elefantes así y asá, todos diferentes, pero todos felices y del mismo color. Todos... menos Elmer.
Elmer era distinto. Elmer era multicolor. Elmer era amarillo. Y naranja, y rojo, y rosa, y morado, y azul, y verde, y negro, y blanco. 
Elmer no era de color elefante.
Y era precisamente Elmer el que hacía reír a los demás elefantes. Unas veces Elmer les gastaba bromas y otras veces ellos se las gastaban a él. Elmer era el responsable de casi todas las sonrisas de sus compañeros de manada.
Una noche Elmer no podía dormir porque se puso a pensar, y el pensamiento que estaba pensando era que estaba harto de ser diferente. 
"Quién ha oído nunca hablar de un elefante de colores", pensó. 
"Por eso todos se ríen cuando me ven".
Por la mañana temprano, antes de que la manada terminara de despertarse, Elmer se marchó, sin que nadie se diera cuenta. Caminando por la selva, Elmer se cruzó con muchos animales. 
Todos le decían: 
"-Buenos días, Elmer"
Y Elmer siempre sonreía y respondía:
"– Buenos días."
Después de una larga caminata, Elmer encontró lo que buscaba: un gran arbusto. Un arbusto enorme repleto de bayas; bayas de color elefante. Elmer cogió el arbusto con la trompa y lo sacudió una y otra vez para que las bayas se desprendieran de las ramas.
Cuando el suelo estuvo cubierto de bayas, Elmer se tumbó y empezó a rodar una vez y otra vez, para un lado y para el otro, y vuelta a empezar. 
Luego fue cogiendo racimos de bayas y fue frotándose todo el cuerpo con ellos hasta que no quedó ni rastro de amarillo, de naranja, de rojo, de rosa, de morado, de azul, de verde, de negro o de blanco. 
Cuando terminó, Elmer tenía el aspecto de cualquier otro elefante.
Entonces, Elmer emprendió el regreso hacia la manada. Por el camino, se volvió a cruzar con los demás animales. Pero está vez, todos le decían: – Buenos días, señor elefante. Y Elmer sonreía y respondía, contento de que no le reconocieran: – Buenos días –.
Cuando Elmer llegó donde los demás elefantes estaban, todos descansaban tranquilamente. Ninguno de ellos se dio cuenta de que era Elmer quien se abría paso hacia el centro de la manada.

Al cabo de un rato, Elmer se dio cuenta de que algo raro sucedía. ¿Pero qué? Miró a su alrededor: la misma selva de siempre, el mismo cielo azul de siempre, la misma nube de tormenta que iba y venía de siempre, y por último, los mismos elefantes de siempre. Elmer se los quedó mirando.

Los elefantes no se movían en absoluto; Elmer nunca los había visto tan serios. Y cuanto más miraba a aquellos elefantes serios, quietos, y callados, más risa le entraba. Al final, no pudo aguantarse más. Levantó la trompa y gritó con todas sus fuerzas: ¡¡¡ Buuuh!!!
Los elefantes quedaron patidifusos.- ¡Por todas las trompas!-exclamaron mientras Elmer se partía de risa. -¡Elmer! Seguro que ha sido Elmer-. Y todos los elefantes rompieron a reír como nunca antes lo habían hecho
Y mientras se reían, empezó a llover. A medida que las gotas de lluvia caían sobre Elmer, iban dejando al descubierto sus colores. La lluvia ya había limpiado a Elmer por completo, y los elefantes aún seguían riéndose.
"- Elmer- dijo un viejo elefante, entre carcajadas-, nos has gastado muchas bromas, pero esta ha sido la más divertida".
"-Tenemos que conmemorar este día todos los años-" sugirió otro. 
–Será el Día de Elmer. Todos los elefantes se harán dibujos en la piel y Elmer se pintará de color elefante.
Y eso es precisamente lo que hacen. 
Un día al año, se pintan de colores y desfilan. 
Ese día, si por casualidad ves un elefante con la piel de color elefante, seguro que es Elmer